Dios, Unión, Libertad

Dios, Unión, Libertad

Por Darío Diaz*


No olvidemos que los empresarios dependen de sus trabajadores y viceversa; así como el desarrollo de un país se medirá en gran parte por el equilibrio que se alcance al obtener el progreso de todos sus miembros»

En el marco de las nuevas disposiciones para la apertura económica gradual emitidas por el órgano Ejecutivo, seguimos contemplando un clima Político de discordia, entre los tres órganos fundamentales que gobiernan el país.

“Dios, Unión, Libertad” son palabras que los salvadoreños consideramos como motivo de orgullo y de inspiración. Tanto es el fervor hacia estas palabras, que han sido plasmadas en nuestra bandera y su escudo. Palabras que buscan orientar la vida colectiva y personal de una nación, pero ¿qué dios es el que se busca?, ¿hay unión política para resolver las dificultades que nos aquejan?, ¿sentimos la libertad de alzar nuestra voz y ser escuchados por nuestros gobernantes?

Reza la Leyenda del Decreto Número 38 que da vida a nuestra Constitución Política, “…animados del ferviente deseo de establecer los fundamentos de la Convivencia nacional con base en el respeto a la dignidad de la persona humana, en la construcción de una sociedad más justa, esencia de la democracia y al espíritu de libertad y justicia, valores de nuestra herencia humanista.”, ¿constituyen  estos principios las directrices de las decisiones y el actuar de quienes guían al país en esta crisis?.

Nos encontramos en una coyuntura de incertidumbre, con el Decreto Ejecutivo de apertura económica que podría ser declarado inconstitucional, las empresas privadas urgidas de volver a realizar sus actividades, a sabiendas de las pocas medidas sanitarias que prevalecen en la mayoría de empresas; una Asamblea Legislativa intentando recetarse sendos seguros de vida para proteger a los suyos en caso de decesos de los parlamentarios propietarios; el Ejecutivo que se considera abandonado, privado de herramientas para combatir la Pandemia; y un órgano Judicial cuestionado por reunirse con los otros dos poderes del Estado, no obstante ser una  imperiosa atribución Constitucional, la cooperación entre Órganos, para que la persona humana sea el «origen y el fin de la actividad de Estado», como lo determina el Art. 1 Inciso Primero de nuestra Carta Magna.

Es comprensible la dificultad que implica el conciliar en una Democracia los intereses del Capitalismo, con el deseo de Justicia Social y el Bienestar Común de los más pobres; la tarea se vuelve más ardua cuando existe una emergencia como la que atravesamos, pero no olvidemos que los empresarios dependen de sus trabajadores y viceversa; así como el desarrollo de un país se medirá en gran parte por el equilibrio que se alcance al obtener el progreso de todos sus miembros, indistintamente su estatus social.

Necesario es entender que, debería existir una relación armónica entre los poderes que conforman el gobierno, con la única finalidad de preservar la vida de sus habitantes, procurando condiciones dignas de convivencia, no se espera que exista un romance idílico entre los poderes del Estado, pero sí que como país Democrático se logren consensos por el bien de las mayorías, máxime cuando sus ciudadanos se encuentran en condiciones extremadamente difíciles, tanto en el ámbito de la salud como de sus fracturadas economías.  

¿Qué nos depara el futuro próximo?, Podríamos prever que más incertidumbre, porque ni hay voluntad política, ni un liderazgo efectivo que logre unir los tres poderes del Estado para resolver las dificultades que enfrentamos.

Dios, Unión, Libertad tres palabras que deberían orientar al pueblo salvadoreño y sus gobernantes para confiar en Dios, mantenerse unidos ante cualquier adversidad y sobre todo, jamás permitir que se pisoteen nuestras Libertades y Derechos.

*Darío Diaz es licenciado en Ciencias Jurídicas de la Universidad de El Salvador. Actualmente se desempeña como abogado y notario ; especialista en Derecho Civil, Mercantil y de Familia.

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4 Comments

  • Luis Madrid. , 17 de junio de 2020 @ 7:15 pm

    Muy acertadas todas sus líneas mi estimado; en ese sentido llegar a pensar en una comunión entre los poderes del Estado resulta difícil de asimilar, en atencion a los fines que cada uno persigue, amén que la Constitución de la República determina los alcances y competencia de cada Órgano, hasta ese punto digamos que estamos bien, lo preocupante es ver como «La Ley.» Es aplicada de forma discrecional y como se dice que la misma sólo muerde a los de pie descalzo, y es que hasta la sangre tiende a hervir dentro de nuestras venas cuando son evidentes los reiterados actos de corrupción que descansan en los brazos de la impunidad, ver como los salvadoreños a pesar de tener políticos corruptos somos capaces de seguir adelante; recientemente en un medio televisivo indicó detalle de las fuertes sumas económicas que perciben algunas fundaciones y/o asociaciones sin fines de lucro, y es un dineral que está soportado en el presupuesto general de la nación vigente en cada año, y como muestra la TELETON percibe de parte del Estado cada año, la suma de medio millón de dólares, increíble y así se puede apreciar como muchas de estas entidades de fachada lo unico que hacen es justificar el desvío desmedido de fondos públicos pues no son objeto de auditoría por parte de la Corte de Cuentas; nuestro pais está en estado crítico, los 3 poderes del Estado no tienen la necesidad de buscar su propio alivio pues de pasar eso dejaría más que evidenciado la forma reprochable de la vida política, la Sala de lo Constitucional no le es reprochable que se haya reunido con el Ejecutivo, el problema es que dicha Sala no lo hizo del conocimiento de su propia voz en su momento oportuno en honor a la verdad, justicia y rectitud; seguramente será necesario considerar la redacción de una nueva Constitución apegada a la realidad actual, la supuesta polarizacion política no fue mas que el escudo protector de actos de corrupción. Es indispensable por el bien de las futuras generaciones cambiar el rumbo del país y la forma de hacer política.

    • Darío Díaz , 17 de junio de 2020 @ 7:32 pm

      Las Instrucciones no están cumpliendo sus deberes, nos damos cuenta como la Fiscalia está incapacitada para cumplir sus funciones, es triste ver que la Procuraduría apenas se pronuncia ante la violación de Derechos en nuestro pais, creo que es cierto la Constitución podría actualizarse, pero ¿de que nos servirá si son las mismas personas quienes manejan las instituciones? Para mí el problema es los funcionarios que llegan a enriquecerse del estado y como la impunidad está a la orden del día, podemos tener el mejor cuerpo Legal, pero son los funcionarios corruptos los que contaminan la institucionalidad del pais. Saludos estimado.

  • Ada , 18 de junio de 2020 @ 7:34 am

    Es una triste realidad que se vive día a día por más que la Cn diga que la persona es el principio y el fin, nunca se cumplirá ya que existen demasiados intereses de por medio entre cada órgano del estado, y quien paga los platos rotos al final siempre ha sido y seguirá siendo el pueblo.Que Dios nos bendiga a todos.

    • Darío Díaz , 18 de junio de 2020 @ 8:02 am

      Si se respetara la Cn, creo que seriamos un mejor pais, pero el problema de nuestra sociedad es que los Funcionarios llegan a enriquecerse, olvidando que aceptaron el cargo para servir a la población, y ahora al parecer si Declararan Inconstitucional el último Decreto de Apertura por etapas, que Dios nos libre del mal, porque los hospitales están colapsados.

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