Proponen modelo para la reactivación de la economía salvadoreña

Proponen modelo para la reactivación de la economía salvadoreña

INCAE Business School presentó a El Salvador un modelo integral para reabrir y operar de forma segura la economía, luego de casi dos meses de medidas de confinamiento y de cierres del aparato productivo, ordenados por el Gobierno para contener la pandemia del covid-19 en el país.

El modelo fue presentado a representantes del Gobierno, de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES). Los autores de esta metolodía son Roberto Artavia L. y Jaime García, ambos reconocidos economistas y parte de los expertos de INCAE.

«En las últimas dos semanas nos hemos dedicado a trabajar en el desarrollo de un marco analítico integral para apoyar el proceso de reapertura de sectores que han cerrado o disminuido radicalmente su producción, o que han permanecido abiertos, pero requieren fortalecer sus protocolos de seguridad ante la pandemia para evitar que se produzcan brotes mayores que obliguen a un nuevo cierre de la economía», señalaron los especialistas.

El modelo, sin embargo, requiere consultas con expertos locales para su aplicación, tanto en la parte epidemiológica, como en el funcionamiento de las cadenas de valor.

Se basa, en principio, en la aplicación de cuatro criterios de decisión para armar el plan de reactivación económica adecuado a la realidad del país: la capacidad real de detección y atención de nuevos casos del covid-19, el riesgo de contagio que presenta cada sector de la actividad económica, la importancia social sobre la fuerza laboral que tiene cada sector, y la importancia económica y sobre el empleo de cada uno de ellos.

Con esta base, señala el INCAE, se puede establecer un formato de apertura, con protocolos para quienes aún operan, y un apartado para la economía informal —un 70 % de la economía, en el caso salvadoreño—, los microempresarios y el empleo doméstico (ver recuadro).

Los objetivos de este modelo incluyen el evitar la propagación de la enfermedad, mientras se mantiene y mejora la capacidad de atención del sistema de salud, pero también minimizar la caída en la producción, el aumento en el desempleo y la pobreza, y reducir el deterioro de la situación macroeconómica del país, a raíz de la pandemia y las medidas de contención.

Se busca además abrir la economía tanto como se pueda, sin provocar un resurgimiento de la pandemia, e identificar y mantener las innovaciones tecnológicas y gerenciales surgidas a raíz de la crisis, como el teletrabajo.

Según INCAE, hay que tomar en cuenta que el riesgo de rebrote del covid-19 se mantendrá hasta por dos años, mientras se desarrolla una vacuna que sea accesible para todos los países. Mientras tanto, se debe trabajar por minimizar los costos de la pandemia en vidas humanas, y por mantener y aumentar la capacidad de los sistemas de salud.

El modelo de reapertura se basa en la determinación de un índice de apertura para cada sector, que se define según: 1. El riesgo de contagio, 2. El impacto social que este tiene, y 3. Su impacto económico. Una vez clasificadas las empresas y sectores según este índice, se definen protocolos generales y específicos para cada uno y se les agrupa por clusters.

Mientras tanto, se monitorea y controla la implementación efectiva de cada decisión tomada, y se aplican los protocolos de forma diferenciada según cada región y sus niveles de contagio.

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